LA INDUSTRIA ALIMENTARIA FACTURA 155.000
MILLONES EN LA REGION
Carnes, vinos y conservas vegetales concentran el 50% de las ventas
La
irrupción de grandes colosos industriales como Siderúrgica
Balboa, Tubos Europa, Ondupack, Inquiba, Resilux u otras muchas
no debe hacer olvidar el papel protagonista del sector agroalimentario
en la industria extremeña. Según los datos recogidos
en el Cuaderno de Información Económica que edita
el MAPA, la industria agroalimentaria extremeña factura 155.000
millones de pesetas, lo que supone más del 50 por ciento
de las ventas del sector industrial regional.
En lo que se refiere al mercado laboral, participa
con 8.000 empleos sobre un total de 23.000 del sector industrial.
El consumo de materias primas alcanza los 106.000 millones de pesetas
en las cerca de 1.600 empresas que están presentes en la
industria agroalimentaria regional, desde grandes multinacionales
como Nestlé o Carcesa hasta pequeñas explotaciones
familiares.
La entrada del movimiento cooperativo en el procesado
y comercialización -desde el aceite de oliva a la aceituna
pasando por el cordero, la fruta o el queso- ha supuesto el definitivo
aldabonazo para el papel protagonista que la región juega
en el mercado agroalimentario nacional.
Carnes e ibérico.
El sector más destacado es la industria cárnica, gracias
al protagonismo del ibérico y el cordero, que factura 26.000
millones de pesetas, seguido de los vinos con 25.800 millones y
las conservas vegetales con 22.400 millones de pesetas. El reducido
tamaño de las empresas agroalimentarias extremeñas
es uno de sus mayores hándicaps, sobre todo a la hora de
encarar la comercialización en mercados ajenos al extremeño.
Según datos del MAPA, recogidos en el Anuario de la Alimentación
en España editado por MERCASA, cerca de un 90 por ciento
de estas empresas tiene menos de 10 empleados, e incluso un 37 por
ciento carece de trabajadores asalariados.
La salida al mercado de nuevas denominaciones de
origen -Torta del Casar y Aceite de Oliva Virgen de Monterrubio
han sido las últimas- también representa un estímulo
comercial de cara a abrir mercados, cada vez más controlados
por las grandes superficies y cadenas de supermercados de dimensión
internacional.
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