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CERDO IBÉRICO: CALIDAD VERSUS PRECIO

Elena Diéguez Carballo Secretaria Técnica de AECERIBER (Asociación Española de Criadores de Ganado Porcino Selecto Ibérico Puro y Tronco Ibérico)


Elena Diéguez Carballo Secretaria Técnica de AECERIBER El Cerdo Ibérico es un animal excepcional, casi patrimonio exclusivo de España, con excepción del Porco Alentejano, alabado por quienes lo conocen, y desconocido por una buena parte de los consumidores y por las administraciones extranjeras (incluída la UE de la que formamos parte). Raza autóctona por excelencia, la calidad de sus carnes, su adaptación a los medios más duros, y su vinculación a la conservación del ecosistema de la dehesa arbolada con encinas y alcornoques centenarios, le han convertido en el actor principal de una obra representada por tantos actores, "extras" en su mayor parte, que nos estamos desviando del tema real: conservar una raza y sus sistemas de producción artesanales del animal vivo y productos elaborados.

Manejos, piensos y cruces

Sus censos antes controlados por la tendencia variable de sus precios, hoy se ven incrementados hasta cifras desconocidas en los últimos cincuenta años. Sus producciones se orientan hacia una vulgar imitación de los sistemas sofisticados de cerdos precoces (mientras el cerdo precoz está buscando alternativas compatibles con el medio ambiente copiando la extensividad antes descartada por sus elevados costes), con manejos, alimentación y utilización de razas que poco o nada tienen que ver con el auténtico cerdo ibérico. Ya no interesa criar cerdos de raza pura, ni alcanzar las edades propias al sacrificio, y si es posible vamos a proporcionarles piensos que emulen las características de un pastoreo en régimen de montanera. Y no es menor el problema surgido en la elaboración de los productos derivados, (que dicho sea de paso no tienen problemas para la adquisición de preciosas fincas y criar cerdos ibéricos con mayor o menor acierto porque para todo hay que saber), ya que, tampoco interesa seguir las pautas transmitidas de generación en generación, hay que tipificar los jamones, paletas, lomos, etc..., evitar el riesgo de averías, e intentar que el género salga al mercado cuanto antes, utilizando para ello todas las nuevas tecnologías a su alcance que nada tienen en común con los secaderos y bodegas antiguas y que repercuten negativamente en la calidad de dicho género.

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Para ordenar el sector

"Negocio" es el principal término que impera en el sector, y no es enjuiciable la búsqueda de mejores rentabilidades para un sector en pleno auge y sin una competencia directa dentro o fuera de nuestras fronteras. El "pequeño" inconveniente que ello tiene es controlar el límite de mejora de los negocios, que asegure o garantice que se continúa denro de los factores que determinan la peculiaridad del cerdo ibérico y sus productos.
Se arbritran entonces algunos medios como las Mesas de Precios, la Interprofesional del Cerdo Ibérico, las Denominaciones de Origen, el Libro Genealógico y su Selección Genética, los Controles de Calidad de la Grasa del cerdo mediante análisis, una Norma de Calidad sin aprobar porque las vacas no están en su sano juicio; y entre todo ello formamos un "cacao maravillao" que va a volver loco o tarado a todo aquel que se atreva a coordinar este inmaduro sector que no llega a ver más allá de sus narices y que, por supuesto, le importa poco lo que pueda acontecer en un futuro no muy lejano.
Resulta duro admitir que todavía estamos en pañales, y ya quisieran otros sectores agropecuarios contar con las ventajas que tiene el sector del cerdo ibérico; pero parece que no tiene importancia, como sucede en Extremadura, que el valor de dicho sector represente la parte más importante de la producción final agraria; o que las dehesas sean un ecosistema único en el mundo entero, o que nuestro cerdo ibérico sea irrepetible; estos aspectos sólo se utilizan cuando queremos presumir frente a otros porque políticamente sea oportuno y ¡cómo quedan de bonitos en las fotografías publicitarias!. A ver si ponemos "pie en pared" y trabajamos seriamente aunando los esfuerzos de todos y sin pensar en el beneficio o protagonismo propio, sino en la consagración de este fascinante sector.
No se trata de tener la fórmula mágica para ello, pero sin ir más lejos, las Mesas de Precios deben estar integradas por compradores y vendedores verdaderamente representativos, y ya que sirven de referencia para una gran parte de las operaciones que se realizan, los precios acordados serán los que en la realidad existen en el mercado considerando la tendencia, y nunca deben utilizarse como un medio para marcar precios y desorientar a productores y transformadores u obtener provecho de ello. La presencia en estas Mesas de un coordinador conocedor del mercado es fundamental para obtener un consenso razonable.

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Cerdos de pienso y cerdos de bellota

En la campaña del año pasado la producción de cerdo de bellota se vió claramente diezmada como consecuencia de la carencia de hierba y bellota. La desazón fue tremenda y la lucha y competencia por adquirir los mejores animales llegó hasta ser objeto de anuncios de compra en medios de difusión a precios únicos (7.000 pesetas la arroba de cerdo) y las lamentaciones de los compradores eran múltiples y permanentes. Necesitan comprar cerdos de belota para abastecer a sus clientes. En la campaña actual la producción es superior, aunque no puedo cuantificarla, pero con seguridad perfectamente asumible por la industria que lleva todo el año comprando cerdos de pienso a buenos precios para llenar sus instalaciones vacías como consecuencia de unas ventas elevadas; la montanera es notablemente mejor que la del año anterior, ya que cuenta con esas hierbas y bellotas sanas en cantidad más que suficiente y, curiosamente, y a pesar de ello, la garantía de calidad actual está provocando una ausencia de operaciones y una reducción drástica en los precios de cerdos de bellota que nada tiene que ver con un exceso de oferta, incluso las técnicas analíticas utilizadas como garante de calidad no se están exigiendo como en campañas pasadas y sus resultados no son los esperados. ¿A qué se debe?. Que contesten a esto los expertos, si es que existen.
La organización profesional agraria ASAJA acusa a la parte transformadora de un "complot" organizado para reducir los precios de los cerdos de bellota. Yo no tengo pruebas suficientes para una afirmación semejante, pero no deja de sorprender que sigan realizándose operaciones de cerdos de pienso sin una bajada en las cotizaciones, lo cual puede significar dos cosas: falta de producto en las industrias y preferencia de éstos frente a los de verdadera categoría como son los cerdos de bellota; y junto a todo ello, aparentar el desinterés en sus compras que ya debían estar cerradas hace tiempo, y ¿por qué no?, aprovechar la coyuntura de los MER y las "vacas locas", que poco o nada les afecta, para echar más leña al fuego. No es en mi opinión una solución que los ganaderos sacrifiquen su propia producción (no obstante los ganaderos serios deben ir pensando en agruparse para ello), lo que requiere una elevada inversión y créditos para soportar el fuerte inmovilizado; ni tampoco lo es la obtención de ayudas desde la administración (sin referirme a los cerdos amparados por la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura). La solución parece pasar, y lo indico como una clara amenaza para campañas posteriores, por no producir cerdos de bellota o hacerlos con el mayor cruzamiento posible, con alimentación suplementaria en la montanera y el doble o triple de cabezas. Así el ganadero podrá rentabilizar su explotación porcina. ¡Qué lastima!.
Más evidente resulta todavía en los cerdos producidos en Extremadura bajo la Denominación de Origen. La administración autonómica decidió suprimir la ayuda concedida a los ganaderos por la baja producción que representaba y los buenos precios del mercado. ¿Y ahora qué hacemos?. El sector ganadero ha estado a la altura de las circunstancias y ha incrementado este tipo de producción sometiéndose a todo tipo de controles y seguimientos por parte de la Denominación de Origen, cuyos técnicos dicen que son conocidos como la "Virgen de Fátima", que se aparece detrás de una encina cuando menos te lo esperas.

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La falta de interés de la industria extremeña

En este aspecto quisiera hacer dos anotaciones: la primera es que nadie se llame a engaño. La producción de calidad de una Denominación de Origen está absolutamente fuera de las leyes de oferta y demanda, máxime cuando hablamos de un volumen de cabezas que no representa ni el diez por ciento de la producción de cerdos de montanera. Y la segunda es que la falta de interés por parte de la industria extremeña por la compra de cerdos clasificados como "de bellota" es más que evidente. Que se vaya fuera de Extremadura la producción de calidad como siempre ha sucedido y que otros disfruten del valor añadido que lleva implícito. Y quien no esté de acuerdo con ello que se ponga manos a la obra si no quiere ver como desaparece la Denominación de Origen.
De una vez por todas y sin contemplaciones de ningún tipo, vamos a dejar claro que lo bueno vale dinero, y hacerlo todavía más; y mientras no se compense económicamente este esfuerzo, los ganaderos no van a regalar calidad a cambio de nada. Sin complejo de futurista, sino realista, le recomiendo a la industria, cuyos jamones y paletas de bellota con o sin Denominación de Origen se venden solos, que vayan pensando en producir sus cerdos de bellota, y no digamos con Denominación de Origen, para la próxima campaña, salvo que recuperen la cordura y la seriedad suficientes como para compensar económicamente a los ganaderos profesionales que les ofrecen sus mejores cerdos de bellota.

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