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Taraxacum spp. Diente de León.
Especie
herbácea, con roseta basal de hojas y tallos florales que
llegan a alcanzar los 40 centímetros; el sistema radicular
es pivotante con una raíz gruesa. La floración se
produce prácticamente todo el año.
Es una especie muy introducida en los ambientes antropizados, como
jardines, huertos, bordes de caminos, etc. Es poco exigente en cuanto
a suelos, no obstante prefiere suelos fértiles, de textura
media, profundos y frescos, sin problemas de encharcamiento; por
ello puede tener problemas en los suelos muy arenosos, en los turbosos
o en los muy pesados. En condiciones de nuestro clima para su cultivo
se precisa riego.
Altitudinalmente alcanza desde el nivel del mar hasta la cota 1.700
metros, e incluso superior. Es especie perenne pero en cultivo normalmente
no conviene mantenerla más de dos años. El contenido
en principios activos varía, disminuyendo, a lo largo del
día. Propiedades amargo-tónicas, coleréticas,
depurativas, diuréticas, la raíz torrefactada también
se ha usado como sustituto del café. Las hojas se consumen
en ensaladas. Los capítulos sin abrir se consumen encurtidos,
y abiertos se emplean para la elaboración de vinos. Especie
melifera.
Su origen es euroasiático, en la actualidad tiene una distribución
cosmopolita. Sus partes utilizadas y formas de usos son las hojas
y las raíces. (También se pueden emplear las inflorescencias).
Deccoción, extracto fluido, tinturas, jarabes, vinos y zumos.
Se ha demostrado que el uso prolongado y a dosis elevadas de la
droga origina una disminución del peso corporal, es depurativa.
Su composición química es la siguiente; A) general,
azúcares, esteroles, en las hojas flavonoides y vitaminas
B y C. B) principios activos; inulina, lactonas sesquiterpénicas,
triterpenos derivados del taraxastano.
(Más
información en la edición impresa de la revista Caudal de Extremadura)
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